Chantal Couvreur. Psicóloga

Chantal Couvreur. 45 años. Holanda. 15 años en Beneficio

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Chantal Couvreur comenzó a tocar el violín al poco tiempo de llegar a Beneficio/D.C.

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“En Beneficio la mayoría buscan el amor, y eso es un mejor intento en la vida que buscar el dinero”

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Chantal Couvreur nació en Ámsterdam, Holanda. Cómo a la mayoría en este valle, no le gustan las fotos, pese a tener la sonrisa más bonita de Beneficio. Su historia también lo es. Estudió psicología y deseaba trabajar en investigaciones para la universidad, pero un sueño de verano la trajo a España junto a una amiga, y de casualidad, conocieron un sitio donde se podía vivir en campamento de forma libre. Montaron la tienda y cual si fuera un flechazo, encontró el amor y su vida dio un vuelco para siempre.

De ese arrebato del destino nació un niño. Un niño que las montañas han visto crecer desde entonces, pues Chantal, no ha dejado casi ni un momento de respirar el aire puro de Sierra Nevada. Gracias a eso puede dedicar mucho tiempo para sus hobbies. Su pasión favorita es hacer pan porque, según ella, sabiendo hacer pan se pueden hacer un montón de platos. También es muy aficionada a la música, ha aprendido a tocar el violín en Beneficio, y a leer, ante todo, libros sobre la mente humana.

Orgullosa de ser mujer, está convencida de que, aunque han demostrado ser capaces de adaptarse a cualquier situación, incluso hasta llegar a competir con el hombre codo con codo en el mundo laboral, la mayoría de la gente prefiere una vida tranquila que le permita tener tiempo para poder ver crecer a sus hijos y conocerse a sí misma.

El amor la retuvo en Beneficio, pero ¿cómo se abastecía?

Bueno, al principio, no muy bien. La vida aquí es un poco dura, porque hay que compartir todo el tiempo y si no hay, no hay, pero se puede vivir de los vegetales. Te tienen que gustar los vegetales, claro. Luego, cuando nos fuimos asentando, hicimos una casa arriba en la montaña y abrimos un espacio donde servíamos café y teníamos internet.

Ese espacio ya no existe…

No. Con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que estábamos ganando mucho dinero. Pensamos en abrir un local en Málaga, porque estábamos en una época en donde nos apetecía trabajar, el niño estaba creciendo. Pero ni a mi compañero ni a mi nos gustaba el mundo de babilón, el vivir y trabajar para el dinero, así que decidimos cerrar y tener más tiempo para disfrutar del niño y de nuestros hobbies.

“Mi compañero y yo montamos una cafetería, pero decidimos cerrar y así tener más tiempo para disfrutar del niño y  de nuestros hobbies”

¿Cómo fue la crianza de su hijo en Beneficio?

Oh, muy bien, porque se podía ir corriendo por el bosque y aprender de los arbolitos, de la gente, respirar el aire limpio de la montaña. Al cole iba a la escuela pública de Cañar, el pueblo de más arriba, todavía no existía el espacio en Beneficio. Y estaba muy bien, porque solo eran 7 u 8 niños de los que la mitad eran hippies. Tenían una atención muy personalizada. Luego, con respecto a nosotros, lo hicimos lo mejor que pudimos, a veces mejor y a veces peor, pero yo creo que si haces lo que tú crees que es mejor, aunque te equivoques, te lo puedes perdonar.

¿Qué sería para usted la educación ideal?

Que el niño tenga, cuando lo necesite, la explicación de un adulto para darle seguridad. Que tenga bastante comida sana y que tenga amigos que también coman sano. Que no necesite sufrir el sentimiento de que “los demás tienen y yo no”. Y que pueda correr en la naturaleza. Que no tenga miedo de los árboles, de la hierba y todo eso. Que sepa que hay que respetarla y cuidarla para poder respirar buen aire.

¿Se siente identificada con los ideales de los hippies?

No mucho tampoco, porque no me gusta estar demasiado separada de la humanidad. Los hippies se sienten superiores, a veces. ¡Ja!, yo creo que todos somos iguales. Pero sí tienen valores más cercanos a mí, porque no tienen el juzgar de la gente. Me siento más cerca de los hippies que de una persona de ciudad. La mayoría tienen la mente abierta y buscan el amor. Y eso, claro, es un mejor intento en la vida que buscar el dinero.

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En Holanda, país natal de Chantal, la marihuana está parcialmente legalizada/123rf.com

¿Qué es para usted el sexo?

¿El sexo? Una manera de poder vivir la vida. Sin esto todo es tristeza. Pero es algo íntimo y personal y se debe compartir solo con la persona que a uno le caiga bien. Y no es negociable, no es para consumir. No tiene nada que ver con las drogas tampoco. Es un viaje espiritual mediante el cual, poder conocerse a uno mismo.

“Entiendo el sexo como una manera de vivir la vida, sin el cual, todo es tristeza. Pero es algo íntimo para compartir con quién a uno le caiga bien”

¿Y la violencia?

¡La violencia! Es inevitable. Está dentro de cada uno. Algunos más que otros y podemos, tenemos que liberarnos de ella a través de la comprensión. Pero un mundo sin violencia sería utopía, porque es un proceso. La gente debe empezar a contener violencia para poco a poco tener menos, haciendo por entender más, por comprenderse más a sí mismos. Pueden esquivarla viendo el porqué. Sí lo tienen en cuenta y aprenden, con el tiempo también aprenderán a controlarla y dominarla.

Entiende la violencia como incomprensión…

Yo, por mi parte sí. Pero también hay violencia por injusticia, por enfermedad, porque algo pasa y no puedes hacer nada. Entonces entra la violencia, para estas cosas. Es muy normal y pasa mucho. Aquí en Europa no tanto, por suerte.

¿Cree que podría, una parte de esa violencia, estar siendo generada por la incomprensión entre hombres y mujeres?

Sí, mucho. Mucho, mucho, mucho. Yo creo que es debido al miedo y a la confusión. A veces las mujeres no sabemos expresarnos, no sé. Pasa… yo también tengo dificultad para expresarme enfrente de mi pareja, es como una lucha interna o algo así. Pero con el tiempo, tengo mucha fe de que nos decimos todo el uno al otro. También a través de la telepatía y el aura. Yo creo que hay que dejarse fluir y ser espontaneo. La vida misma te da oportunidades de decir lo que quieres decir. Siempre te da la oportunidad. Le diría a cualquier persona que coja el valor de cambiar su vida si lo anhela, que nadie lo va a hacer por ella. Y nadie lo quiere hacer por ella.

“Le diría a cualquier persona que coja el valor de cambiar su vida si lo anhela, que nadie lo va a hacer por ella. Y nadie lo quiere hacer por ella”

Eso ha sonado muy a sesión de psicología. ¿Guarda conexión con su anterior vida?

A veces viajo a Ámsterdam, allí tengo a toda mi familia. Aunque a mi hijo no le gusta el aire de la ciudad. Sobre la psicología no paro de leer, me genera interés. En general, yo creo que cómo funciona la mente se ha descubierto ya un montón. Todos somos un producto de Freud, Piaget… y también del primer viaje a la luna. Es conocimiento compartido. Pero la psicología es solo una introducción a la comprensión, para comprenderte a ti mismo. Yo creo que, además, necesitas serenidad. Y la experiencia, que no viene en los libros, también sirve para comprender.

La marihuana, dicen, también es beneficiosa para conocerse a uno mismo. Holanda es precisamente uno de los pocos países en donde se permite su consumo, de forma legal, en determinados sitios. ¿Cree que la legalización sería una buena idea?

Probablemente, sí. Si se vive en un sitio donde se fuma mucho el aire es más rico que en donde no se fuma (risas). ¿Pero sabe? Yo crecí en Ámsterdam y no fumaba marihuana, quizás porque estaba en todas partes y no me interesaba realmente. Para detener la criminalidad yo creo que sería una buena idea. También ayuda a relajar, a comprenderse, a ir en el camino de la aceptación. Ayuda con la ansiedad, con la tristeza, con la inspiración. Pero luego hay personas que también fuma sin sentido y yo creo que se van a arrepentir porque no hacen nada por su vida y eso no es bueno.

Solo me falta una foto suya y la entrevista estaría completa.

Nada es perfecto.

Ya.

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