Juan Blanco. Carpintero

Juan Blanco. 52 años. Arcos de la Frontera. 20 años en Beneficio

Alegríass
Juan Blanco renunció a su formación de Carpintero para vivir integrado en la naturaleza/D.C.

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“La paz no tenemos que inventarla, ya existe dentro de nosotros. La guerra sí”

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Juan Blanco se presenta a sí mismo como Alegríass, con varias eses para remarcar, según él, que hay muchos motivos para ser feliz en esta tierra. Fue uno de las primeras personas en establecerse entre las montañas de Sierra Nevada pero no le gusta autodenominarse fundador, porque, aunque tienen comprado el terreno (para evitar que les puedan echar), no siente que este les pertenezca.

Había estudiado para ser carpintero, y le parecía un trabajo interesante, pero tenía un problema. Desde muy pequeño, a él lo que le entusiasmaba era la idea de viajar y conocer el mundo. Y ejerciendo de ebanista, el tiempo que iba poder dedicar a su sueño iba a ser bastante limitado.

Cierto día de verano, mientras trabajaba de camarero para subvencionarse los estudios, se acercaron al establecimiento unos jóvenes con pintas algo diferentes a lo habitual. Su forma de vida era hacer la temporada de la fruta, de abril a octubre, y pasarse el resto del año recorriendo el planeta. Hizo relación y le propusieron ir a recolectar con ellos.

No lo dudó. Llegado septiembre, ese mismo año, cogió sus cosas y se marchó a vendimiar al sur de Francia. Renunciando a su formación y a sus conocimientos de hostelería. Enseguida se enamoró. Del ambiente, del lugar, del trabajo, de Lucía. Y ahí se quedó. Aprendió a podar y a cuidar la tierra. A ser independiente. Le ofrecieron un terreno y una casita para seguir practicando en invierno mientras sus colegas vivían un montón de aventuras por ahí. Pero no tenía envidia. Había encontrado su sitio en el mundo, y sabía que, más pronto que tarde, él también tendría la posibilidad de experimentar esa sensación.

En la primavera siguiente surgió la idea: ¿qué os parece si hacemos un encuentro Rainbow, ahí arriba en la montaña, para celebrar el solsticio de verano?, dijo uno. ¡Eso está hecho!, dijo otro. Se fue corriendo la voz, era 1983. Estaba a punto de surgir el primer encuentro hippie de España, y uno de los primeros de Europa. Tras este, llegaron otros. El siguiente, en los Picos de Europa, Matavenero. Luego siguieron Suiza, Italia, Alemania, Francia… cada vez más numerosos. Y por el camino se fueron creando los primeros asentamientos. Uno de ellos, Beneficio.

¿En qué consiste el movimiento Rainbow, o Rainbow Family?

En lo que todos llevamos dentro. La música, el respeto, la armonía, la naturaleza. La raíz de este gran árbol es paz en la tierra. Nosotros, nuestra generación, habíamos nacido en tiempos de dictadura o con influencia de esta, con un montón de obligaciones, en el que te veías a ti mismo como un soldadito de plomo. Entonces llegó un gran cambio político y empezó a entrar un montón de música y otras muchas cosas de otros países del mundo. Y empezamos a sentirnos uno más en la tierra, con el derecho a la libertad por igual.

Y entonces empezaron a surgir los primeros encuentros ¿En qué consisten exactamente?

La única razón es unirnos y festejar la paz, festejar la vida, una vez al año, durante el solsticio de verano que es cuando el clima ya es más agradecido en las montañas, donde quedábamos las primeras veces. Luego cada uno tiene su propia vida. Me sorprendió mucho que cuando empezamos éramos apenas 30 o 40 personas y al último Rainbow al que fui yo, en Alemania, hace tres o cuatro años, habían más de 5 mil personas. O 6 mil. O más.

“Con el cambio político en los 70, comenzó a entrar un montón de cultura de otros países, y nos empezamos a sentir uno más en la tierra”

¿A raíz de estos encuentros surgió Beneficio?

No exactamente. En el Mantet, ya en el primer Rainbow, conocí a un señor que ya vivía por aquí. Poco a poco, en sucesivos encuentros nos íbamos conociendo, y como yo nací en Andalucía, me propuso hacer otro Rainbow también en esta zona. Un tiempo después, pensé en ir a ver a mi familia a Arcos de la Frontera y me vino a la mente venir a visitar a Dominike, que así se llamaba. Me daba curiosidad saber si se había agrandado el tema o seguía viviendo aislado con su tipi, como a él le gustaba vivir. Y cuando llegué descubrí un lugar magnífico que ya se estaba desarrollando.

¿Ha cambiado mucho desde entonces?

Nada ha cambiado, sigue igual. Aceptación a todo el que quiera venir, respeto a la naturaleza, todo. No hemos puesto un muro preguntando a la gente el pasaporte para saber si pueden entrar o no. No existe. De hecho por aquí pasan cañadas reales. Cualquiera puede caminar por aquí libremente de arriba abajo, por los senderos que te llevan a estos maravillosos pueblos que tenemos entre las montañas. No ha cambiado nada, sigue siendo el mismo lugar. Realmente.

Si una persona quisiera venir a vivir aquí, ¿Qué le recomendaría?

Creo que cada persona tiene que pensar por qué quiere venir aquí. Le diría que se preguntase: ¿Qué quiero o busco dentro de mi ser y me empuja a venir a este lugar? O sea, si tiene un motivo individual, global, político… no lo sé. Cada uno se lo tiene que pensar. Por qué, para qué, qué quiero yo de ese lugar. Nosotros aceptamos a todo el mundo. Conocer a la gente que va viniendo y hacer nuevos amigos es lo más bonito de este valle.

“Conocer a la gente que va viniendo y hacer nuevos amigos es lo más bonito de este valle”

¿Han tenido alguna vez problemas con alguna o algún vecino? De ser así, ¿Cómo lo solucionan sin ningún tipo de organismo de seguridad?

¿Problemas? Los mismos típicos de cualquier pueblo. La mayoría son casos de robos, porque aquí en Beneficio muchos no tenemos seguridad en las puertas ni en nuestras viviendas. Alguno se dedica a esas cosas. Cuando ya le hemos cogido con las manos en la masa, cuando ya no cabe un ¡yo no he sido!, entonces nos juntamos dos, tres, cuatro o los que sea, y le obligamos a marcharse. Depende de la persona, no vivimos fuera de la humanidad, sí hay que recurrir a la policía se hace. Aunque de momento no ha sido tan necesario.

¿Qué vida han seguido sus hijos?

Al principio les educamos los padres, los amigos, el entorno, viéndolos y observándolos. Les enseñamos respeto, a no meterse en problemas, a comunicarse. Luego, por norma, no nos quedó más remedio que escolarizarlos. Pero bueno, lo aceptaron y así ha sido. Ahí andan, con sus estudios. No llevan una vida tan diferente. Viven ahora con su madre, en un maravilloso lugar de los Alpes, rodeados de naturaleza. ¿A quién no le gusta la naturaleza? ¿Quién es el ser humano que pueda decir que nunca ha hecho un gesto hacia este maravilloso planeta, de cualquiera de las maneras?

Su movimiento se identifica con una bandera arcoíris, al igual que la del colectivo LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales), ¿tienen alguna relación?

No sé, no me gustan las etiquetas, no. Nuestra bandera representa el arcoíris que sale cuando llueve y brilla el sol. No mucho más. Es paz en la tierra. Cada uno vive su vida, es como es, no queremos que todos sean iguales, o que todos practiquen la misma cosa. No, eso no existe en este árbol maravilloso del mundo.

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El símbolo de la paz y los colores del arcoiris, son las señas de identidad de la familia Rainbow/imagensgratis.blog.br

¿Qué es para usted el sexo?

¿El sexo? Em… la sexualidad para mí, personalmente, es un sentimiento cósmico que fluye dentro de nosotros desde que nacemos y existe en una dirección, para la procreación. Nos acoplamos para tener hijos, más que para tener orgasmos, que eso sería el sexo que quieren vender y venden. Pero no quiero entrar en muchos detalles, vienen y nacieron de unos mismos manantiales. No sé cuándo, cómo, por qué, pero la cadena humana se rompió hace ya bastante tiempo.

“El sexo lo entiendo como un medio para la procreación, no para tener orgasmos, como venden. No se cómo, pero la cadena humana se rompió hace ya mucho tiempo”

¿Cree que tiene alguna relación esta forma de entender el sexo con la violencia con la que es tratado, a menudo, el planeta?

No. La violencia como no la admito no la veo relacionada en ningún sitio. Hay una gran violencia un muchísimos lugares y en muchísimos sentidos. Si dejásemos de practicarla, viviríamos diferente de lo que ya conocemos. Algo la inventó, la sigue inventando y la siguen practicando los seres humanos. La paz no tenemos que inventarla, ya existe dentro de nosotros mismos, nos inventa. La guerra sí. Y no es necesaria. Nadie se moriría y nada cambiaría realmente si no practicáramos esa grandísima violencia que practicamos. No. No a la violencia, al 100% siempre, vamos.

Muchas veces se entiende el deporte como un medio de sustitución a la violencia ¿cómo lo concibe usted?

Hay dos formas de concebir el deporte. Uno de ellos es a través del espíritu competitivo, el ser superior al contrario. Otro es el compañerismo, compartir experiencias… el deporte que practicamos desde los primeros años que empezamos a caminar está más relacionado con eso. Lo practicamos así hasta los 13 o 14, y con la educación que nos imparten, se convierte en competición. Una motivación de superar al otro que se ha ido agrandando y generalizando con los años. En Beneficio, por otro lado, día a día ya es hacer deporte. La vida de montaña es diferente. Es un caminar más físico, se cansa uno un poquito más rápido. Una vida natural, día a día, ya es practicar un magnífico deporte.

Un mensaje para el mundo.

Lo mismo que ya he expresado antes. Vivo y creo dentro de lo que hablo, no son palabras pensadas para una nueva poesía, un nuevo libro o una nueva fantasía. Y sí, que sí es posible, no solo son palabras, ya son realidades. De mi parte, seguiré aportando un granito de arena más cada día.

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