Luca, Camila y Sharyn. Profesores acompañantes

Luca Freedman. 30 años. Inglaterra. 2 años en Beneficio

Camila Richardson. 29 años. Escocia. 1 año y medio en Beneficio

Sharyn Farnan. 40 años. Escocia. 2 meses en Beneficio

Profesores
Luca Freedman, Camila Richardson y Sharin Farnan disfrutan del clima de Sierra Nevada/D.C.

.

“Nosotros no trabajamos con premios ni con castigos. No somos perros”

.


Reino Unido, Alemania, República Checa, India, Francia, España, Canadá… son algunas de las múltiples nacionalidades de los más de 20 niños y niñas que acuden cada día al espacio que les tiene reservado la comunidad de Beneficio. Un espacio que no se denomina colegio porque no tiene los permisos necesarios pero al que acuden infantes de otros pueblos de los alrededores.

Los profesores y profesoras acompañantes, actualmente cinco, no reciben a cambio más que donativos para su alimentación y una morada para vivir. Suficiente para subsistir en un pueblo en donde el dinero no es casi nunca un motivo de preocupación. Ejercen porque quieren, porque, según ellos: “si quisiéramos ganar dinero no estaríamos aquí, estaríamos trabajando en otro lado”.

Les motiva aportar su granito de arena por una educación diferente a la que han recibido. Una educación no competitiva y sin obligaciones en las que se limitan a proponer y aceptar las iniciativas de las y los propios niños. Buscando con ello, una motivación intrínseca que les aporte la autoestima necesaria para afrontar el día de mañana con una posición crítica y capaz hacia el mundo.

Desde una bonita terraza en lo alto de la montaña con vistas al valle de Beneficio, me reciben con gran hospitalidad y una pieza de fruta Luca Freedman, Camila Richardson y Sharyn Farman (*), tres de los y las acompañantes. Dentro de la vivienda, una morada redonda casi de muñecas, apenas un par de literas y un montón de libros iluminan la estancia.

(*) Se acordó durante la entrevista que, tras la edición, sus opiniones confluirían en una sola 

¿Cómo es la escuela de Beneficio?

Bueno, primero tenemos que decir que es más un espacio para niños. Es como un colegio democrático en el que los niños vienen a jugar y a interaccionar con otros niños, a crear grupos sociales. Es más libre que un colegio público normal porque tienen más espacio para inventarse juegos en el bosque, en la naturaleza. Los horarios son flexibles. Es decisión suya si quieren dedicar una hora a leer o 15 minutos, nosotros estamos ahí para apoyarlos cuando necesitan. Cuando preguntan más que nada.

¿Separan a los niños y niñas por grupos de edades?

Sí. En total hay unos 25 niños de 3 a 11 años. Entonces, hay un grupo de los más pequeños y de los mayores. Pero entre ellos se forman sus propios grupos. Y siempre mezclan, se ayudan mutuamente y a los más pequeños. Aprenden de cada uno. El niño, para nosotros, no tiene cuatro o cinco o “x” años. Sigue un camino individual. Y por eso cuando una persona nos pregunta cuantos años tiene un niño muchas veces nosotros decimos que no recordamos. Porque el número no es lo importante.

“En nuestro espacio, los horarios son flexibles. Es el niño el que decide si quiere dedicar a algo una hora o sólo 15 minutos”

Alemania, España, India, Canadá… ¿Cómo se comunican siendo de tantas nacionalidades diferentes?

Jugando. Jugar es un lenguaje universal. Para los niños y para los adultos también. Luego, por ejemplo, hay niños que hablan español y se juntan con alemanes. Y entre medias uno que habla español y alemán traduce entre ellos. Pero sí, sobre todo, juegan entre ellos. A veces viene un niño con un idioma completamente diferente, como el checo, y para él es un proceso difícil porque tiene problemas de comunicación. Pero con el tiempo ha aprendido a comunicarse. Entre ellos se ayudan.

¿Cuál es el objetivo de esta escuela?

El objetivo es que cada uno encuentre su camino y lo disfrute. Y eso no es un objetivo, es una idea. Hay un montón de posibilidades en este mundo y, ¿quién puede decir que es mejor? No hay algo científico sobre qué es lo correcto y que no. Lo importante es que cada uno pueda ser feliz interactuando con la gente y tomando sus propias decisiones. Y que sea capaz de comprenderse a sí mismo.

¿Y qué hacen para conseguirlo?

Para ello, nosotros fomentamos la motivación intrínseca del niño. No trabajamos con jerarquías ni competiciones. Ni con bizcochos ni con castigos, no somos perros. Uno es bueno y otro es malo, pero ambos son mecanismos de control. Cuando lo haces de esta manera la autoestima del niño va a menos. De la otra manera se mantiene. Y no lo decimos nosotros. Hay estudios que lo confirman. La motivación interna es importante. Hacer las cosas porque se quiere.

“La idea es que cada niño encuentre su camino y lo disfrute. ¿Quién puede decir qué es mejor? Hay un montón de posibilidades en este mundo”

¿Cómo es la educación reglada en Reino Unido, de donde ustedes provienen?

Diferente. En España cuando un niño no puede superar los exámenes de fin de curso lo dejan atrás. En Inglaterra no. En Inglaterra los niños siguen juntos desde primaria hasta secundaria. Pero se forman grupos, como decirlo, de listos y tontos. A los que van con retraso a veces les llaman “los dragones”, pero todo el mundo sabe que son “los tontos”. Y no es verdad. Ambos sistemas son malos y es un gran problema porque este momento para una persona es una gran parte de su relación con el mundo.

escuela
El interior del espacio para niños de Beneficio, casi siempre está vacío/D.C.

¿La competitividad es algo innato o impuesto por la sociedad?

No… bueno, pues no sabemos. Los niños, entre ellos, aprenden. Si alguien quiere ser el mejor, o el rey del juego, del grupo o de lo que sea, los niños no quieren jugar con él. Y ahí aprenden: “ah, bueno, si me pongo en esta posición a lo mejor no voy a tener amigos”. Y cambian, se vuelven menos competitivos. En vez de el mismo niño decir: “¡yo soy el mejor, como no vengas…!” los niños se dan cuenta cuando otro niño es muy bueno haciendo algo, y van a preguntarle cómo se hace.

Aquí en Beneficio, ¿han notado ideas diversas en los niños y niñas sobre cómo afrontar su relación con el mundo?

¡Yeah! No todos son académicos, algunos son más recreativos. En la escuela normal existe la jerarquía del conocimiento. Arriba están la ciencia, las matemáticas, la lengua. Y abajo las cosas con las manos, el arte, el trabajo, la música. Todos dicen que esto es muy importante pero después se puede ver que tienen mucho tiempo para matemáticas o escribir, pero solo un momento en la semana para arte. Y este tiempo, más o menos, es una broma. A todos les gusta porque pueden hacer lo que quieren.

Y esto no es verdad. Las matemáticas, la ciencia, son muy importantes para el mundo, pero lo otro también. Es una limitación a sus posibilidades. Alexander Neill, un fundador de una escuela muy famosa en Inglaterra, decía: “yo prefiero, en una escuela, crear un limpiador muy feliz, que un presidente con muchos problemas en su cabeza”.

“Alexander Neill decía que él prefería, en una escuela, crear un limpiador muy feliz, que un presidente con muchos problemas en su cabeza”

La educación que ustedes proponen, ¿posibilita al niño o niña a tomar la decisión de introducirse en el sistema tradicional sí lo desean?

Sí, claro. La escuela normal es una buena preparación para una parte pero para otra parte no. Y tienen una visión negativa del aprendizaje porque ha sido obligatorio. Aquí los niños, cuando terminan, tienen una relación diferente con el mundo y consigo mismos. Tienen una visión crítica. Y, por ejemplo, si quieren hacer un doctorado, no es muy difícil. Necesitan mucho trabajo, pero con su confianza y su relación con la educación y el aprendizaje, no es un gran problema.

¿Siguen la metodología de algún pedagogo o pedagoga particular?

No. Tomamos de todos pero no seguimos ninguno en particular. Es más una cosa personal, nuestro propio estilo. Hay muchos libros sobre pedagogía. Muchos pedagogos como el propio Neill, Montessori o Rubinstein. Montessori, por ejemplo, tiene muchas ideas buenas pero vivió en otro mundo, en otra época. No tenemos gurú (líder espiritual), porque no nos gusta justificar: “hacemos esto porque Montessori dijo esto, porque Rubinstein dijo esto”. Es diferente a: “yo digo esto”. ¿Por qué? Por esto, por esto y por esto. Hay un montón de razones. Leer un libro es como mirar una parte de una idea que empezó hace años en un mundo que está pasando ahora.

¿Cómo se compenetran entre ustedes?

Bueno, entre nosotros trabajamos muy bien. Pero a veces, con otros profesores ha estado difícil. A veces nos hemos encontrado gente que estaba puesta en el asunto, que sobre el papel tenía las mismas ideas, pero cuando se han puesto a trabajar han tomado decisiones muy diferentes. Piensan que como es una escuela libre todo es negociación. Pero hay cosas que no, la democracia con los niños, por ejemplo, o como nosotros trabajamos.

“No seguimos pedagogos concretos. Leer un libro es como mirar una parte de una idea que empezó hace años en un mundo que está pasando ahora”.

Sin más gratificación que donativos para comer y una casa para vivir.

Sí, en Beneficio no necesitamos más. La vida aquí es muy barata. No pagamos por internet, ni por electricidad, agua… y hacemos este trabajo realmente porque queremos. Si quisiéramos monedas, dinero, iríamos a otro lugar.

 

Categorías:Entrevistas

1 comentario