Beneficio y el cáliz de la vida

Beneficio y el cáliz de la vida

Un paseo por la comunidad hippie más numerosa de España, en pleno resurgir de los nacionalismos y conflictos religiosos

Entrevista a Shri Alakh Nat, hippie de Beneficio – “Canciones Rainbow” /D.C.

Daniel Caballero. daniel.caballero3987@gmail.com 


Transcurrían los años 20 del siglo pasado, tras el fin de una gran guerra, bajo un manto de progreso y prosperidad hasta que un crac, el del 29, devolvió a la gente a la realidad. Luego, tras una serie de recortes, esta se enfadó y empezó a buscar culpables entre la inmigración y en otras religiones. Casi 100 años han pasado y la historia parece que se repite, como si de un ciclo inacabable e inevitable se tratara. Y mejor no pensar en lo que vino después.

Beneficio se presenta, sin pretenderlo, como una forma de vida alternativa en la que seres humanos de más de 20 nacionalidades y diferentes religiones o ninguna, conviven de forma pacífica entre las montañas de Sierra Nevada. Una sociedad que no necesita estructura política, ni líderes religiosos, ni seguridad en sus calles, pese a no tener candados en sus puertas. Una multiculturalidad de música, paz y respeto por la naturaleza, en la que el dinero casi nunca es un motivo de preocupación. Les invito a recorrer conmigo los entresijos de este fascinante estilo de vida.

Al alba

Amanece un buen día, casi de primavera, en un pequeño pueblo de Sierra Nevada. “Paraíso perdido”, reza el cartel. Carmen, la mujer francesa que instaló su caravana en el parking de entrada hace ya más de siete años, está despierta y anda recogiendo la basura que se generó en la fiesta de anoche por el cumpleaños de su hija. Un joven de la misma nacionalidad se acerca a preguntar, contrariado, sí ha visto a la gallina que tiene como mascota. Valle arriba, por un camino que transcurre en paralelo a un riachuelo, Riosucio para los y las habitantes de los alrededores por venir de donde viene, algunos niños y niñas inician su escalada para comenzar un nuevo día de colegio. No tienen prisa por llegar y tampoco la tendrán luego para volver. En dirección contraria, un hombre de etnia gitana baja con su guitarra camino a Granada, donde espera sacar algo para comer tocando en la calle.

Hacia la mitad, tras superar un pequeño bosque de eucaliptos, se deja entrever un gran tipi donde duerme la gente que no tiene su propio sitio en el que alojarse. El Big Lodge. El lugar más comunitario de la comunidad hippie de Beneficio. Allí hay reunida ya personas de más de 10 nacionalidades para tomar el desayuno. Chantal, la holandesa errante que renunció al dinero por conocer el amor, está en el interior amasando pan para acompañar el café, y algunas otras ofrecen galletas que han hecho ellas mismas para compartir. Alegríass, una de las primeras que se asentó en este valle, viene a lo lejos cargado con un buen montón de leña a sus espaldas. Es posible que no sea suficiente para llegar a la tarde, pero nunca es un bien escaso la voluntad de cooperación para traer más cuando es necesario.

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El Big Lodge es también el templo de Beneficio, y sólo se puede acceder descalzo/D.C.

Marco, un joven de origen griego que se cansó del mundo en Babilón, así llaman aquí a la sociedad regida por el tran-tran del dinero, inicia un suave ritmo a los bongos, que rápidamente es acompañado por Raúl a la guitarra. Otro de los jóvenes, natural de Rumanía, en una época pequeño traficante de estupefacientes, que ha dejado atrás su pasado por respirar la tranquilidad y el aire puro del valle de Beneficio. Más tarde bajará al mercado de Órgiva a vender su guitarra y a buscar suerte en el reciclaje de basura. Adisha, una de las personas que se alojan en el Big Lodge, ya más mayor y de origen marroquí, improvisa en top-less una linda canción que le ha venido a la cabeza de las que se cantan en este mismo lugar las noches de los lunes. ¡Hare… hare… hare… Krishna, hare… hare…!

Un poco más arriba, Paul, el hermano de Raúl, ha iniciado la jornada laboral junto con sus otros dos compañeros de faena. Están haciendo una casa con el material que recogen de las montañas y del reciclaje. A cambio recibirán de jornal una buena cacerolada de espaguetis con queso, pues la mayoría de la gente en Beneficio es vegetariana. Pero no es obligatorio. Ellos trabajan porque quieren, y la agraciada les aporta un buen plato de comida por el mismo motivo. Son tipos duros, apenas necesitan agua para trabajar.

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La casa típica de Beneficio es de estructura redonda y se fabrica con materiales reciclados/D.C.

A media mañana

Desde ese lugar, se puede contemplar el amplio terreno que los vecinos y vecinas han reservado para el colegio. Espacio de juegos, prefieren. Una pequeña caseta redonda acristalada. Una zona con cocina y lavaplatos, mesa de reuniones y máquina de coser, entre otras cosas. Un corrillo al aire libre con papeles en el suelo donde se divierten las niñas y niños más pequeños. Justo al lado, un grupo de padres y madres construyen un mini-teatro. Y finalmente el campo de fútbol. Aunque los infantes e infantas aparecen de repente y desaparecen de todas partes. Son los dueños y dueñas aquí. Camila, Luca, Sharyn y demás acompañantes disfrutan dejándose llevar por sus ocurrencias.

En una repostería colindante, Alakh prepara bizcocho de chocolate y empanadas para ofrecer al turismo. Lleva casi diez años en Beneficio, y más de 40 viviendo como los antiguos indios americanos. Estuvo presente en el famoso festival de Woodstock de 1969, que congregó a más de 400.000 hippies de todo el mundo. Sus hijas, de más meses que años, deambulan por el patio al ritmo de las “Canciones Rainbow (arcoíris)” que toca su padre a la guitarra. Nacieron de forma natural, sin asistencia médica y sin más presencia que sus padres, en una bañera. Considera que es mucho más sano. El cuerpo empuja por sí solo, sin necesidad de ninguna ayuda extra, y la sangre que se pierde, asegura, es menor.

Tomando el sendero del río, una mujer resopla con fuerza. Está haciendo de vientre en su shit pit (pozo de mierda). Para no ser vista, le ocultan unas ramas. Cuando ya esté lleno, mezclará sus heces con tierra y formará el compost, un abono natural que le servirá para enriquecer de minerales su propio huerto.

Casi al final, Ricardo está arreglando el sistema eléctrico de Baba Krish, el monje hindú que ameniza las noches de los lunes con mantras y bhajans en honor a Shiva en el tipi comunal, cuando no está de visita por la India. Nada complicado el sistema de paneles solares predominante en Beneficio, para un hombre que pasó más de 12 años al servicio de la ciencia en un barco de investigación, viajando por todo el mundo. Gran admirador de Nikola Tesla, debió de servirle de inspiración mientras navegaba por el Pasaje de Drake, sobre olas de más de 20 metros.

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Los paneles solares son el sistema eléctrico por excelencia de Beneficio/D.C.

Pasando un puente y dejando a la izquierda la morada de otros dos de los monjes, baba Kalpesh y baba Montes, personas con una larga trayectoria espiritual, un camino ascendente conduce a la fuente de abastecimiento de agua de toda la comunidad. El manantial más transparente que uno se pueda imaginar, un lugar donde no es necesario geles para dejar el cuerpo reluciente. Una práctica (usar geles), por cierto, veladamente prohibida. Aunque se dice que es el mismo agua que el de las botellas de Lanjarón, pueblo colindante a Beneficio, es fácil apreciar la diferencia de beber del recipiente a hacerlo directamente del chorro que se abre paso entre las rocas. Desde una orilla salen unos tubos que sirven para conectar la fuente con las casas de las y los vecinos más cercanos.

El valle aún se extiende más arriba. Tras dejar atrás una pequeña cascada formada por un dique levantado por antiguos presos republicanos, algunas viviendas se reparten el último tramo habitable que permite el estrechamiento entre montañas. Una manada de cachorros de perro siempre con ganas de pelea, cierra el paso. Imposible ir más lejos.

De regreso, Gloria, pizzera italiana que gestiona también la cocina comunal, creada para evitar que turistas hagan un fuego que podría provocar incendios, está ofreciendo por todo el pueblo empanadas veganas y vegetarianas con alimentos de su propio huerto. Del tamaño de una mano abierta y al módico precio de un euro, espera subvencionarse con ello su billete de regreso a Italia.

Hacia la tarde

En el tipi comunal, se está preparando algo para comer. Sebastián, un hombre argentino que lleva poco tiempo aquí junto a su mujer, está recordando con Alegríass aquel mítico gol de Maradona en el mundial del 86, que tuvo la suerte de presenciar en directo cuando tenía diez años: ¡Ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial…!

Maru, un joven de origen senegalés que se siente africano sin patria fija, desciende por el monte con sus dos perros. Viene de la zona habilitada en Beneficio para internet, aunque solo estaba de visita. El nombre de sus animales es conocido, como los del resto, por todas y todos los vecinos de la comunidad. A veces, incluso, es difícil identificar sí una persona se está dirigiendo a otra o a uno de los canes. Tienen la misma libertad que sus dueños  y dueñas con la salvedad de que no pueden entrar en el Big Lodge. Y se pasan buena parte del tiempo panza arriba disfrutando del sol de Sierra Nevada.

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Los perros, en la comunidad, son tratados por sus nombres/D.C.

Sin obligaciones, las horas, como los días, como los años quizás, pasan sin darse cuenta. Alegríass mira al sol: ¡casi las cuatro, me voy a echar una siesta!  Chantal ha traído su violín y se dispone a improvisar algo. Mientras tanto, Txema, un punki fan de “La Polla Records, prepara su shirun, una especie de pipa, instrumento de Beneficio con el que se fabrican los sueños. Al rugir del Aleck Boom, una nueva bocanada de marihuana llena de THC un pulmón benefíciense. Jukka, un finlandés intelectual, acaba de llegar con su ajedrez portátil dispuesto a ofrecer una partida al que ose retarle. Pascal, una joven canadiense residente en Tablones, otro pueblo hippy de los alrededores, acepta el desafío.

Hacia el final de la tarde, un hombre se detiene a descansar en la vereda del río. Viene, ocho kilómetros a pie, de reciclar en Órgiva la basura que ha ido acumulando durante la semana. Es una de las pocas obligaciones que exigen los vecinos y vecinas de Beneficio aunque Sasha, que así se llama, está molesto porque no todas las visitas lo hacen. De origen alemán, anteriormente residió también en Matavenero, León, la primera eco-aldea que surgió en España.

Al anochecer

Y se acerca la noche. Un joven turista que acaba de llegar, se hace un hueco en el corro de Carmen, al calor de la hoguera, donde todo el mundo es bienvenido. Morgan, una chica de origen francés que ayudó a su amigo a encontrar a la gallina descarriada, parece haberse fijado en él. Con el paso de los minutos, la sobreexcitación en el ambiente y mucho alcohol en las venas, todo parece avecinar que ambos terminarán pasando la noche juntos. Pero el turista toma la decisión de no hacerlo. Mientras espera pacientemente la mirada de desprecio de la joven, de repente, ella, sonríe. ¿Será el principio de una gran amistad? La luna se rinde, amanece un nuevo día en Beneficio.

Decía Antoine de Saint-Exuperi a través de El Principito, que “si amas a una flor de la que sólo existe un ejemplar entre millones y millones de estrellas, eso basta para ser feliz cuando miras a las estrellas”. Han pasado más de 30 años desde que Carchuna Ouancha y su familia se asentaran por estas tierras, con una filosofía de vida austera y respetuosa hacia el medio ambiente. Un tiempo después, aún hoy, sus habitantes siguen manteniendo esa saludable tradición. Hombres y mujeres que renunciaron al poder y a la comodidad del dinero con la ilusión de reencontrarse en ese camino en el que ganar o perder es intrascendente. Ese camino de la aceptación de la muerte. Y del amor a la vida.

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Una niña y un niño de Beneficio acompañan a su madre al mercado/D.C.

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