El camino de la selva

Por el balcón abierto a brumas estrelladas,

venía un viento triste de mundos invisibles…

ella me preguntaba de cosas ignoradas

y yo la respondía de cosas imposibles…

(Rosas de cada día – J. R. Jiménez)

 

I

En una aldea lejana

un verano empieza a andar,

el gallo anuncia temprano

la hora de despertar.

.

Un niño de entre mil mantas

teme a su abuela llegar,

la mañana es fría aún,

no ha prisa por levantar.

.

La anciana pone ya en marcha

la cocina de carbón,

con el olor a tostadas

despertará el grandullón.

.

En la calle un campesino

da comienzo a la jornada,

en camisa de tirantes,

cargada al hombro, la azada.

.

En la acera, haciendo punto,

una anciana está a la espera,

del regreso prometido

de su hija con sus nietas.

.

Un ruido motorizado

rompe el silencio en la aldea,

el regreso prometido

se ha parado ante su puerta.

.

Del coche bajan dos niñas,

luego también las maletas,

sentado en la acera, un niño,

contempla toda la escena.

-o-

Anuncia “El Mago de Hoz”

la prensa en la cartelera,

la vecina le ha invitado

a verlo con la pequeña.

.

En el salón, el sofá,

abarca todas sus piernas,

pan de molde con nocilla

tienen en la merienda.

.

Tras cortes publicitarios

da comienzo la película,

la niña se ha imaginado

ser la actriz protagonista.

.

El amigo espantapájaros

le recuerda al de su yaya,

se estremece de entusiasmo

con el hombre de hojalata.

.

El niño queda embobado,

no para de contemplarla,

no cabe tanta ternura

en el salón de la casa.

.

Al terminar la película

la niña tiene juguetes,

la cocinita a él le aburre,

le aburre, pero consiente.

II

Aceptado entre las niñas,

algo en el aire se mueve,

los niños del pueblo tienen,

alguien ya con quien meterse.

.

Dos de sus quintos se acercan,

llaman marica y agreden,

el niño, avergonzado,

lo intenta, mas no comprende.

.

Del corro surge una voz

cuando ya se levantaba,

es la hermana de su amiga,

ninguno se lo esperaba.

.

El chico está aquí, ¡tal vez

los maricas sois vosotros!

Dos muchachos tartamudos

huyen temblando del corro.

-o-

Un molino, dos cangrejos,

una casa abandonada,

el niño va de la mano

de una emoción olvidada.

.

Han montado una piscina

en el patio de su casa,

las flores y las abejas

son parte de la mañana.

.

La niña se está cambiando

de su mirada, apartada.

¡No hay lugar más bello que

 la despensa de su casa!

.

Ella se mete en el agua

y espera inquieta a su amigo,

la madre le va a cambiar

delante de sus ojillos.

.

Lejos de avergonzarse,

la niña añade picante:

¡uy, esto se está poniendo,

de verdad, interesante!

.

El niño queda desnudo,

desnudo ante su mirada,

y una polilla se posa

en el medio de la nada.

.

Un cosquilleo florece

de sus partes mas honradas,

y un deseo irresistible

de meterse así en el agua.

 

III

Agua. Agua que es café,

que es puré, sopa y fabada.

Agua. Agua, ¡mucho más!

Agua, mucho más que agua.

.

La niña manda un mensaje

sin gestos y sin palabras,

el niño no la comprende,

el niño no entiende nada.

.

Sus quintos que están de paso

vuelven de nuevo a la carga,

la patean la vajilla

burlándose de su cara.

.

La niña, desconsolada,

les ofrece una tostada,

los niños, desconcertados,

solo ven platos con agua.

.

Él les invita a sentarse

a hablar de la ardua jornada,

cuatro niños a la mesa y

la comida preparada.

.

Pues fuimos por la mañana

a tirar piedras a un gato…

mis papás nunca me escuchan,

siempre con mucho trabajo.

.

A mi me dicen que no ande

con ese lleno de harapos,

ni con el mudito porque

su papá le ha abandonado.

-o-

Una bonita canción,

un dragón y una gran cola,

a “La Historia Interminable”

va llegándole la hora.

.

Su prima, con un casete,

baila aún el hit de moda,

con una amiga en la plaza,

traen a las ancianas locas.

.

Un coche puesto en la puerta,

las maletas preparadas,

consejos y despedidas,

un verano que se acaba.

.

Una niña está agarrada

al rejal de la ventana,

ni su padre ni su madre

son capaces de soltarla.

.

Un niño sale, al encuentro,

de la guerra que es su casa,

cuando por fin aparece

sólo un ¡adiós! se la escapa.

.

Su madre, más que angustiada,

mil veces tonta la llama,

mujer que ya no recuerda

la fuerza de esa palabra.

.

A rastras monta en el coche,

que se aleja en la explanada,

en tierra queda ese niño,

repleta de fuego su alma.

 

IV

La peli de “Tiburón

llena de críos la sala,

entre los niños se encuentran

los quintos que le increpaban.

.

Aprende a jugar al fútbol,

a los toros y a las chapas,

los chicos del pueblo tienen

uno más en la manada.

.

Su abuela en las noches largas

cubre de rezos la almohada,

“Padre Nuestro” tiene el cielo,

“Cuatro Esquinitas” su cama.

.

Un duro invierno arremete y

son muchas horas en casa,

el cole no le divierte,

rabia por menos de nada.

.

La noche de reyes magos

tensa de pronto su cara,

traen puzles y calcetines,

debieron perder su carta.

.

La marcha de los faroles

es oscura, fría y larga,

¡qué fiestas tan aburridas

son las de Semana Santa!

.

Y cuando al fin se presenta

el tiempo que el esperaba,

una noticia le absorbe

llama que le impregnaba.

-o-

Un huerto, un río, brisa,

y olor a tierra mojada,

nada tiene a que abrazarse,

nadie con quien hablar, nada.

.

La soledad absoluta,

en un puño, concentrada,

medias lunas cristalinas

se dibujan en su cara.

.

Una prima le contempla

en lo alto de una montaña,

le hace gestos, le hace muescas,

quiere entender y no alcanza.

.

Un sentimiento le invade y

calma por dentro su llanto,

la ilusión ya para siempre

de ser sólo un ser humano.

.

En el camino a la selva

irá con él de la mano,

el alma de una mujer

que tendrá, siempre, cinco años.

 

emerald city

 

Fin

 

 

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